El Multiplicador de la Ciencia

El Multiplicador de la Ciencia

¿Está todo inventado? ¿Queda margen para el progreso? Este tipo de preguntas están más de actualidad de lo que podríamos pensar. El mecanismo que impulsa la economía, y por ende el bienestar, depende de dos factores: el capital (físico y humano), y el progreso tecnológico, siendo este último el que provee el crecimiento a largo plazo. Uno de los grandes temores de los economistas procede del miedo a que la fecundidad tecnológica sea cada vez menor y esto frene el crecimiento del bienestar.

La historia nos enseña que los descubrimientos son contados, y que el verdadero avance en el conocimiento se da cuando los mismos descubridores o sus discípulos intentan llevar la idea un poco más lejos, se realizan críticas al modelo original o se buscan aplicaciones prácticas.

Una buena prueba de ello puede ser el premio Nobel de Economía. No sé si sabréis que no existe el Nobel de Matemáticas (se dice que la Sra. Nobel le fue infiel a su marido con un matemático…), y esa es la razón por la cual los matemáticos se calientan la cabeza buscando aplicaciones económicas de modelos y teorías matemáticas.

Ejemplos de aplicaciones prácticas a teorías científicas tenemos muchas:

– Ley de gravitación universal: medida del peso de cuerpos planetarios, cálculos de órbitas, etc.

– Ecuaciones electromagnéticas de Maxwell: Cualquier tecnología sin cables, está basada en sus leyes. Las primeras de ellas, el telégrafo sin cables y la radio.

– Teoría de la Relatividad General: Por nombrar algún ejemplo cotidiano: los GPS y los mandos a distancia.

Y así podríamos seguir varios folios y no acabaríamos nunca. Pues bien, en la geotecnia también existe ese mecanismo. Un ejemplo muy conocido es la aplicación de la Ley de Hooke al tensado de los anclajes. Tendremos tiempo de ver esta aplicación.

Hoy os quiero invitar a hacer otro recorrido. Seguro que todos tenemos conocimiento sobre los círculos de Mohr (mal llamados círculos, por cierto), y estoy convencido que muchos saben que son el fundamento último de la teoría de carga última Terzaghi, pero tal vez no tantos conozcan el camino que hay entre esos dos hitos. Entre el desarrollo de los círculos de Mohr (1882) y  la teoría de Terzaghi (1942) pasaron unos cuantos años que permitieron el desarrollo de aplicaciones de los círculos de Mohr que sirvieron, no solo de mucha ayuda para que Terzaghi desarrollara su teoría, sino que se convirtieron en aplicaciones geotécnicas directas en sí mismas: estados tensionales, empujes del terreno, etc. Os propongo hacer este camino conmigo, pero lo haremos poquito a poco, para sacarle más partido.

No es mi idea hacer un desarrollo matemático de todos los aspectos. Nos bastará con conocer los conceptos y tomar de ellos lo que nos interesa para ir desarrollando nuestro modelo.

¿Me sigues?

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